30 de julio de 2010

Me comí al tigre




Las vacaciones van tocando a su fin, y lo que amenazaba con ser una carnicería mosquiteril en mis brazos y piernas, debido a los bocados que sin piedad me daban los tigres, se ha convertido en paz y tranquilidad, por obra y arte de la pura casualidad.
Como ya me tenían tan acobardada, que me estaban estropeando las vacaciones, que hasta me daba corte ponerme pantalones cortos, me traje del super y de la farmacia todo lo que encontré para combatirlos, asegurándome siempre el vendedor, que el producto que compraba acabaría con ellos.
Aquí me toca reirme un rato largo: jajajajajajajajaj....jejejejejejejjeje......jijijijijijijijijijiji.....jooojjjoooo..jujujujujuju...........como se rieron ellos de mí (los tigres) cada vez que asomaba la cabeza por la terraza con un antimosquitos nuevo.
Las pastillas que se ponen en los enchufes........................para los tigres no valen
El enchufe de la arena, que vale para noche y dia.................pues lo mismo, aunque en el envase diga que es efectivo.
El otro eléctrico líquido...........................ná de ná.
El spray..............................no les molesta el olor, porque no se van.
La vela de citronella...................................permítame usted que me vuelva a reir. jijijijiji......
Los parches................................. a lo mejor es que me los tenía que poner todos a le vez, porque tampoco me han hecho nada.
Las espirales de humo...................................para los indios, porque a los tigres ni fu ni fa.
Un espray natural y ecológico...............................lástima de 8 euros.
La pulsera antimosquitos......................................lástima de 14 euros que pagué porque hasta se me posaban en ella.
Dos lámparas de ultravioletas.....................unos se estrellaban, pero otros me picaban.
El Aután............................era eficaz, pero se me metía en la garganta cada vez que me ponía.
Los enchufes antibichos...................................2 puestos para nada.
Y así de desesperada andaba yo por la vida vacacional, cuando se me ocurrió ponerme un poco de crema hidratante porque tenía la piel seca.
¡Y SE OBRÓ EL MILAGRO!
Ya no me pican. Todos los días me embadurno cuando me levanto, y me puedo permitir salir a tomar el sol en la terraza con el bañador, que no se me acerca ni uno. Los veo, pero les hago un corte de manga visual y ahora soy yo la que se rie de ellos.
De la forma más tonta he descubierto un antimosquitos ideal, porque no solo no es malo para la piel, sino que se te pone fantásticamente, y es bueno para los niños y todo.
Si pudiera, pondría un letrero en la calle anunciando que la plaga de tigres tienen solución.
Me da pena pensar en la cantidad de gente que pueda estar agobiada como yo lo estaba, siendo la solución tan fácil.
Pues nada, amigos. Si conocéis a alguien a punto de suicidarse de tanto rascar y rascar, dadle mi solución, que seguro que os lo agradecerá.