7 de febrero de 2011

¡INDIGNANTE!

Hoy he ido de compras a un centro comercial y cuando estábamos mirando los disfraces de los niños, nos hemos topado con este esperpento.
Ni más ni menos, que un disfraz de ama de casa. ¡Como suena!
Y el chorra que lo ha ideado, de la empresa Boys Toys se ha cubierto de gloria con él. ¿Qué tipo de persona puede ser alguien que pueda ridiculizar así a su mujer, a su madre, a su hermana o a su hija? Porque amas de casa somos la mayoría de las mujeres, aunque algunas trabajen fuera de ella. Doble mérito encima.
¿Habrá que explicarle a este estúpido ser que las mujeres somos eso: mujeres, independientemente de nuestra situación laboral? Cada pareja, ella y él, decide de acuerdo a sus posibilidades económicas quién se queda en el hogar , y desgraciadamente, ahora que el trabajo está tan escaso, son muchos los hombres que son "amos de casa", y a mucha honra, porque no es nada peyorativo.
Voy a explicarle al genio que alumbró semejante idea algo: yo soy ama de casa y no significa para mí nada humillante el serlo. ¿Sabe por qué? Porque es el título con más versatilidad que hay, aunque no se reconozca muchas veces por la sociedad la labor que hacemos.
Ser ama de casa implica ser sicóloga con los hijos y el marido para capear los temporales de los estudios, la adolescencia, la jubilación o el paro entre otros.
Nosotras ahorramos al Estado un pastón en el cuidado de los mayores.
Como se nos supone mucho tiempo libre porque no trabajamos fuera de casa, hacemos muchas tareas que sobrepasan, seguramente con creces, el horario laboral de este gilipollas.
Somos cocineras, costureras, limpiadoras, planchadoras, peluqueras, profesoras, fontaneras, electricistas, mecánicas, enfermeras...............................pero haciendo malabarismos, somos capaces de sacar tiempo para estudiar, para manejarnos por internet, para pintar, para pasear, para salir con las amigas, para hacer deporte, para leer, para estar estupendas principalmente para nosotras, para tener nuestra autoestima por las nubes, o simplemente para tocarnos la barriga si nos apetece.
¡Es usted un perfecto imbécil!