23 de mayo de 2016

Archivo General de la Armada en El Viso del Marqués



De nuevo invitados por el Museo Naval de Madrid, nos fuimos de excursión, esta vez al Viso del Marqués, en la provincia de Ciudad Real.
Aquí se encuentra el Palacio de Santa Cruz, que alberga el Archivo General de la Armada. Un edificio renacentista, hecho a la manera de los palacios italianos.

En 1931 fue declarado Monumento Nacional y luego, durante la Guerra Civil sufrió daños al servir de alojamiento, hospital, cuartel y silo.
La familia lo alquiló a la Marina Española en 1948 por un periodo de 90 años, aunque el alquiler que se paga es simbólico: un billete al año de las antiguas pesetas, en las que figura el dueño del palacio, Don. Álvaro de Bazán, Caballero de Santiago, Capitán de la Mar Océano y Almirante de la Marina Española.
Se construyó a finales del XVI pero fue afectado por el terremoto de Lisboa en 1755, sufriendo numerosos desperfectos, como el hundimiento del techo del salón, donde había un fresco alegórico a la Batalla de Lepanto, en la que participó de forma muy brillante. También se derrumbaron las cuatro torres.
El palacio cuenta con 8.000 metros cuadrados de pinturas al fresco, en paredes y techos, que exaltan el valor del marqués y enaltecen su linaje.


Álvaro de Bazán nació en una familia de marinos, pues su abuelo y su padre ya sirvieron a la Corona.
Muy joven ya se embarcó con su padre, aprendiendo las artes de la guerra y de la navegación. Fue muy importante para Felipe II contar con él en las principales batallas que tuvo que librar y murió invicto.
¿El porqué de hacerse aquí un palacio? Pues hay un dicho en este pueblo que lo explica: "El Marqués se hizo un palacio en el Viso, porque pudo y porque quiso".
Bueno, y algo más como es lógico.
La corte ya estaba en Madrid y las naves partían o llegaban de Lisboa, Cádiz, Sevilla y Cartagena. Si vemos un mapa de España, el punto intermedio está en el entorno del Viso del Marqués.


Al entrar al zaguán nos encontramos esta galera-carroza del siglo XVIII, destinada a transportar personas, y que era arrastrada por dos mulos. Era utilizado para trayectos cortos por su incomodidad y lentitud.


Magnífica pintura que representa el carro triunfal de Neptuno.


Desde el zaguán se ve el patio cuadrado con sus arcadas.


Otra perspectiva. La puerta de entrada.


Las bóvedas de las galerías también están adornadas con pinturas.


En la planta baja está el archivo pero también podemos ver el Salón Portugal, con un cuadro del marqués sobre la chimenea.


Esta foto la he puesto tumbada aposta, para apreciar mejor este fresco que representa la Batalla de Portugal, entrando las naves al Tajo.


El Salón de Portugal tiene apertura al jardín.


Hay una fuente central.


Hasta los bancos tienen los azulejos con dibujos de la época.


Dos figuras orantes, los de blanco, jeje, procedentes de dos sepulturas. Según nos dijo el guía, pertenecen a un hermano de don Álvaro y su mujer.


Una estructura decorativa.


Me llamó la atención en la escalera estos azulejos con el zodíaco.


Y de nuevo salimos al patio. En cada arcada hay un fresco alegórico a una batalla.


Un aspecto general. Es realmente impresionante.


Las bóvedas.


Nos dirigimos a la escalera para subir al primer piso.


Escultura de Marte, Dios de la Guerra.


La escalera se divide en dos tramos, rematados cada uno de ellos por dos estatuas de Dn. Álvaro, como el Dios de la Guerra y como Neptuno.



Aquí tenemos a Neptuno el Dios del Mar.


En la galería principal vimos varias dedicatorias de gente que se alojó aquí en tiempos del Marqués. La que está junto al guía hace referencia al terremoto de Lisboa. En lugar de tener un libro de firmas, lo hacían en las paredes.


Estos fanales los llevaban los barcos en la popa  y cuando capturaban uno lo cogían para tenerlo de recuerdo. Hay bastantes aunque son copias.


En la escalera, sobre un atril hay esto escrito.


Entrada a la capilla. Sobre la puerta el fanal de Álvaro de Bazán.


Es una réplica y la familia tiene el original. Lo tienen porque nadie pudo vencerlo.


La habitación..


En el techo, pinturas de la familia


Sus hijas y las que se hicieron religiosas.


Se le puede ver con sus dos esposas


La Saleta del Olimpo.


Techo de la Sala de las Cuatro Estaciones.


Sala de Honor. Este techo se derrumbó, pero era un fresco espectacular que representaba la Batalla de Lepanto.


Trampantojos en las paredes, como era la moda en Italia. el escudo de arma, sobre la chimenea.


Pinturas de la Sala de Linaje.


Aspecto de la sala.


El escudo de armas. Tablero de ajedrez coronado y cruces de San Andrés.


En la capilla, mi Antonio.


La Virgen del Carmen en la capilla.


La capilla. Bajo del altar están los restos de Álvaro de Bazán.


También tenía un techo precioso.


Vimos una cocina muy pequeñita, junto a una habitación en uso. A veces se queda alguien a pasar la noche,


Será por si el invitado necesita aunque sea un vaso de agua.


Era una monada.


Esta mesa estaba en la habitación.


Y la cama.


Y como ya hemos terminado de ver el palacio, nos vamos a ver el archivo.


Esta sala es la de los investigadores, también con su joya de techo.


Hay muchísimas estanterías con legajos. Según la directora del archivo, unos doce kilómetros de documentos.
Cuando la Marina Española tuvo el litigio con la empresa Odyssey por el tesoro de "La Mercedes", gracias a toda la documentación que había aquí, se pudo demostrar que era una nave española que volvía de América con el tesoro, para entregarlo a la Corona. 


Un cuaderno de bitácora.


Anotaciones de Churruca.


Ya hemos terminado la visita y viene bien descansar un poco. Nos hizo un día espléndido.


A mi Capitán también le dolían ya las piernas, así que recuperamos algo de fuerzas porque aún no habíamos terminado.


La plaza, con el monumento a Álvaro de Bazán


En el monumento hay esta dedicatoria de Lope de Vega.


Texto en "La Arcadia", de Lope de Vega.


La fuente de la paza.


Junto al palacio se encuentra la Iglesia de la Asunción.


Placa junto a la entrada.


Interior de la iglesia.


¿Qué les llama la atención?


Pues esto: un cocodrilo. Fue un regalo que le hicieron al marqués en Egipto, y se lo dieron pequeño. creció, se murió y se quedó en la iglesia como exvoto,


Esta foto la pongo por lo curiosa. Después de explicarnos el sacristán algo de la iglesia, se sentó al órgano y cantamos con él la Salve Marinera. Luego siguió con "Ganando barlovento" y el himno español. Muy simpático el hombre.


Tengo una pequeña colección de monedas y he encontrado esta peseta, igual que la que sirve de pago anual a la familia de Dn. Álvaro de Bazán, cuyo retrato figura en ella.
Ha sido una excursión muy bonita.
El Viso del Marqués está a 246 kilómetros de Madrid, por la carretera de Andalucía.