1 de septiembre de 2021

Palacio Real de Riofrío

 

Seguimos con las excursiones a sitios relativamente cercanos a Madrid, y esta vez no hemos ido a Riofrío, donde hemos podido ver el palacio y, muy cerca, la Real Fábrica de Cristales, de la que ya pondré el post en "Museos Curiosos", porque verdaderamente lo es.

Se encuentra a muy pocos kilómetros de Segovia y de La Granja de San Ildefonso.

La construcción del Palacio de Riofrío se debe a la iniciativa de Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V. Reinando su hijastro Fernando VI, y siendo muy ambiciosa, quiso tener su propio palacio, por lo que  en 1751 compró la dehesa y coto de Riofrío, donde se hizo construir este palacio. A la muerte de Fernando VI, siendo proclamado rey su hijo Carlos III, se convirtió en regente y su proyecto de hacer algo parecido al Palacio de la Granja quedó apartado, trasladándose a la Corte. Desde entonces se usó como pabellón de caza.

El arquitecto fue Virgilio Rabablio y la decoración exterior corrió a cargo de Pedro Sermini, lo que dio lugar a un edificio con traza muy "romana".

Fue un palacio sin huéspedes durante más de 100 años, solo habitado en dos ocasiones: por Francisco de Asís, consorte de Isabel II, que fue quien lo decoró a mitad del siglo XIX, y por Alfonso XII, quien pasó aquí el luto por la muerte de su primera esposa María de las Mercedes. 

El palacio está rodeado de un bosque donde abundan los animales y hay un sendero circular, que se puede recorrer y admirarlos.

Aquí se encuentra también el Museo de la Caza, que ocupa casi la mitad de la edificación, con escenas de caza, representadas en multitud de dioramas.

Vista aérea de Palacio, tomada de El Norte de Castilla. El proyecto era mucho más amplio, ya que incluia un convento de franciscanos con la iglesia, un teatro, cuarteles de guardias de Corps y Valona, casas de oficios  y caballerizas, además de jardines parecidos a los del Palacio de la Granja.

Solo se terminó el ala izquierda alrededor de la Plaza de Honor, quedando sin edificar el cierre de la misma por la otra parte.


 Escudo de Isabel de Farnesio, en la fachada principal del palacio.

Aparcamos en la fachada este del palacio, pasamos por taquilla y sistemas de seguridad, y accedemos al patio.

Y llegamos en nuestro coche de caballos, a la entrada principal. Je...je...

Subimos por doble escalera imperial, representativa de la importancia del palacio. Los escalones son de granito, con amorcillos alegorías de las artes, las ciencias, la caza y la pesca.

Vista de la doble escalera y el zaguán abajo.

Sala de Guardia. Destinada al Cuerpo de Guardia y, más tarde, Sala de Honor y antesala del nuevo Museo de Caza.

Tranvía. Estancias largas y estrechas. En esta hay cuadros de Isabel II, Francisco de Asis de Borbón y del futuro Alfonso XII.

Francisco de Asís de Borbón, consorte de la Reina Isabel II, a quien se atribuye la decoración del palacio.

Isabel II junto a su hijo, el futuro Alfonso XII.

Sala de Servicio. En las paredes, pintura religiosa del siglo XVII y sobre la mesita una escultura de Francisco de Asís. Todas las lámparas son de la Real Fábrica de Cristales.

Otra Sala de Servicio, esta decorada al gusto oriental. Velador filipino de madera lacada.

Tibor del siglo XVIII

Me encanta hacer fotos a las enfiladas.

 


Salón de Billar, de la época de Alfonso XII. Lámpara de quinqués del siglo XIX. Al fondo, el tablero anotador y los hacheros.

Los hacheros son unos soportes para velas. Aquí se ve mejor el tablero anotador.

Salón de Servicio del Comedor.

En el Salón de Servicio del Comedor hay alacenas con vajillas y un montaplatos para subir la comida desde las cocinas, que estaban en la planta baja. El montaplatos lo fabricó e instaló la empresa Munar y Guitart, la primera dedicada a instalar ascensores en España desde 1877.

Otro "Tranvía".

 

Comedor. Sobre la mesa, la vajilla de gala de Isabel II. Cuadros con bodegones y escenas de caza.

Estufa en un lateral del comedor. Hay que tener en cuenta que este palacio se encuentra en una zona muy fría. Hay dos como estas en la estancia y dos braseros en forma de copa.

Cortinas del siglo XIX

Vajilla de gala de Isabel II

Mi Antonio fotografiando la enfilada. Todas las alfombras del palacio son de la Real Fábrica de Santa Bárbara.


 Siguiente "Tranvía", esta vez con los llamadores a la derecha. Se utilizaban para que el servicio supiera exactamente, desde qué estancia palaciega se les requería.

Llamador

Antecámara. Antes de llegar a la cámara donde el rey recibía en audiencia, se debía pasar por esta estancia, decorada con retratos de familia. Preside el de Alfonso XII vestido de Capitán General, pintado por Madrazo en 1906. A ambos lados del rey, los Duques de Montpensier, padres de María de las Mercedes.

Retrato de María de las Mercedes vestida de novia.


Volvemos a las magníficas arañas, de la Real Fábrica de Cristales. Estamos en la Cámara Oficial.

Es la sala de mayor representación, rícamente decorada con retratos de monarcas.

Busto en bronce de Isabel II, realizado en París a mediados del siglo XIX.

Busto de Francisco de Asís de Borbón, en la Cámara Oficial. Hecho junto con el de la Reina Isabel II en París.

Despacho. Tapicería de las sillas y sillones, bordadas en petit point, con el anagrama de Francisco de Asís.

Sillón bordado.

Estufa en bronce dorado, con el anagrama de Francisco de Asís. 

Es una preciosidad. Con escudos y coronas alusivas a la monarquía. Obsérvese el cajón para las cenizas.

Otra perspectiva del despacho. 

Las cortinas, espectaculares.

Dormitorio de Francisco de Asis. En 1852, el rey consorte pasó una temporada en este palacio. Como hacía mucho frío, se puede ver una moqueta en el suelo y tapices de la Real Fábrica de Santa Bárbara, para dar mayor calidez. Los tapices son del siglo XVIII.

Un biombo chino separa la alcoba de la parte destinada al aseo personal.


 Los muebles destinados al aseo, tienen aplicaciones de bronce y porcelana de Sèvres.

Dormitorio de Alfonso XII. Aquí se alojó en 1878, tras la muerte de su esposa. La cama es "de corte", con baldaquino y dosel de damasco del siglo XVIII. El cordón en un lateral es para llamar al servicio.

Retrato de boda de Alfonso XII y María de las Mercedes.


 Reclinatorio presidido por una cuadro de la crucifixión, realizado al óleo sobre cristal. Es una pintura muy difícil de ejecutar, ya que hay que realizarla de forma invertida.

Velador en el dormitorio.

Oratorio. Con 149 cuadros de la vida de Cristo, pintados en 1729 por giovanni del Cinque y adquiridos por Felipe V. Reclinatorio de terciopelo carmesí, bordado en oro, con alusiones a la monarquía y a los Borbones. La alfombra maravillosa es, como todas, de la Real Fábrica de Santa Bárbara.


 El altar, con una pintura de Andrea Rocchi, de 1735. Cuadros de Santos, hechos con la técnica de hilos pegados, en la que se forman las imágenes disponiendo hilos de seda sobre cera caliente.

En la siguiente pieza de servicio, nos encontramos con otro llamador.

Pieza de servicio

Corredor alrededor del patio.


 Empieza el Museo de la Caza

Hay un par de salas con cornamentas.

Dioramas de especies que se podían encontrar en esta zona.

Todos los animales están disecados.

Hay multitud de dioramas, que es imposible reproducir en una sola entrada. Casi la mitad del espacio está destinado a este museo.

Desde arriba se puede ver, a través de unos balcones, la capilla. Los monarcas asistían a los oficios sin tener que bajar.


 Y ya nos marchamos. El palacio no lo conocíamos y la visita ha resultado muy agradable y nada cansada. Quizás, la única pega pueda ser la falta de una cafetería, pero hay en la parte de las caballerizas una máquina expendedora de bebidas.

Nos ha gustado el Palacio de Riofrío y su historia.