4 de abril de 2021

Bocairente

 

Desde la carretera llama la atención la silueta de este pueblo, que parece colgado de la montaña y, como somos curiosos por naturaleza, allá que fuimos a conocerlo. No sabíamos mucho sobre este sitio, solo que tenía un casco antiguo medieval. Una pena, porque se puede pasar en él un par de días, sin tiempo para el aburrimiento. Hay alojamientos rurales que posiblemente visitemos en un futuro, ya que algunos lugares nos parecieron únicos y merecedores de visitar con calma.

Conforme nos vamos acercando, se nos antoja más extraño este entramado de casas.

Bocairente es un pueblo excavado en la roca, situado al sur de la provincia de Valencia, en la Sierra de Mariola. Tiene un origen islámico y pasó a formar parte del reino valenciano en 1245. En 1587, Felipe II le otorgo el título de Real Fábrica de Paños, que es en lo que se ha centrado su actividad económica, aunque actualmente se ha diversificado. El turismo también tiene actualmente gran importancia.




Por el Pont de Darrera la Vila, el más antiguo, accedemos al pueblo.

Atravesamos el Arco del Agua, que anteriormente fue un acueducto, y vamos hacia la Plaza del Ayuntamiento. El campanario de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, es el protagonista de las fotos de Bocairente.

La Oficina de Turismo se encuentra en el Ayuntamiento, así que voy a que me den un plano, porque se me antoja que las callejuelas, escaleras y cuestas, me pueden liar bastante la visita. Luego, ya vi que lo mejor era dejarnos llevar sin más y disfrutar de sus rincones y sus plazas. De paso, nos explicaron las cosas que no podíamos perdernos, pero que nos perdimos por falta de tiempo.

El Arco del Agua desde la plaza.

El Ayuntamiento

Dejamos la plaza y comenzamos a subir cuestas. Un consejo, es que si os animáis a venir, que espero que sí, llevéis calzado cómodo.

En la plaza se pueden ver edificios de varios pisos, pero es que por la calle paralela, las ventanas corresponden a primera o segunda planta. Por eso dicen que en Bocairente, los burros se asoman a las ventanas.

Aquí se ve bien la explicación anterior.

Muchas casas se ven bastante deterioradas, porque la población se ha ido a vivir a la zona nueva, pero actualmente se están llevando a cabo tareas de mantenimiento. No obstante, está todo muy limpio y adornado con macetas, que hacen agradable el paseo por las calles.

Bonito y muy tranquilo.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, del siglo XVI y edificada sobre el solar del antiguo alcázar andalusí. Como era laborable, estaba cerrada y no pudimos verla por dentro.

Plaza del Tou de San Pere.

Se agradecen las plazas donde sentarse y contemplar cómo el tiempo se ha detenido en estas calles.

Arco de San Blas, del siglo XVIII.

Cova la Presso, donde se trabaja la lana para la elaboración de paños.

Ermita de la Virgen de los Desamparados. Un dato curioso es que estaba en la segunda planta de una casa.

Por todo el pueblo se ven fuentes, producto de la canalización que se hizo en el siglo XVIII.

Os recuerdo lo del calzado cómodo. 

Algunos rincones son muy fotogénicos.

Plaza de San Blas



Plaza de San Vicente, también llamada de la Prissió, porque antes estaba aquí la cárcel. Otra de las fuentes, en este caso del Empedrat.

Una preciosidad de sitio con tantas plantas. Sentarse en ese banco a leer o simplemente a tomarse una cerveza, debe ser un lujo.

Hay una plaza de toros única por haber sido excavada a mano en la roca. Es del siglo XIX, la más antigua de la Comunidad Valenciana. Como puede verse, se accede desde la calle a la parte alta. Es la primera plaza de toros en la que hay que bajar a las gradas.

Nosotros no la vimos, por lo cual pongo la foto de turismo Bocairente y dejo el nombre del autor.

Empezamos a recorrer el perímetro de la ciudad.

Esta puerta era uno de los accesos desde el puente.

Los cultivos se disponen en terrazas para salvar los desniveles de la montaña.

Vamos camino de la cuevas.

El puente de fondo.

Seguimos por el caminito.

Cueva d'en Gomar, donde había un molino harinero en el siglo XII.

Vemos en lo alto de un monte la Ermita del Santo Cristo. La subida es en zig zag y en de cuando en cuando hay una pequeña ermita. Se utilizan en el Vía Crucis.

Cueva del Consumer

A 300 metros del pueblo, se encuentran estas rocas, horadadas en buena parte. Son las Cuevas de los Moros, unas oquedades en forma de ventana, aproximadamente 50, que todavía no se sabe bien cual era su utilidad, pero podrían haber servido, incluso de vivienda.

Al igual que la plaza de toros, la foto no es mía, sino de turismo Bocairent. Por razones de tiempo, no pudimos visitarlas.

He visto muchas fotos de las cuevas por dentro y me recuerdan, en pequeño, a las viviendas subterráneas que vi en Goreme, en la Capadocia.

Y ya nos marchamos. Hemos pasado un día estupendo en un sitio... diferente.

Nos despide el Hombre de la Manta, en clara alusión a la actividad textil que ha sido tan importante en esta ciudad, y le decimos adiós, sabiendo que volveremos a ver tooodo lo que nos ha quedado por ver, que da para otro día:

La plaza de toros, las cuevas, el Monasterio rupestre, la Cava de San Blai antiguo nevero, el interior de la iglesia, el resto de ermitas y caminar por unos parajes preciosos que he visto en internet, del nacimiento de los ríos Clariano y Vinalopó. En fin... esto ha sido solo una pequeña parte de la riqueza que encierra Bocairente.