Se inauguró en 1974.
Dalí quiso que su museo fuera como una representación y para ello no pudo elegir mejor el sitio: el patio es la platea del teatro, y en escenario propiamente dicho comienza la función de su vida y su muerte, reflejadas ambas en la obra del pintor y en la lápida que ocupa el centro. A los lados, hay muchas salas donde perderse y disfrutar del espectáculoAl llegar, ya íbamos viendo la Torre Galatea, con sus panes y huevos sobre la fachada roja, y maniquíes en el tejado, decoración que se repite en todo el edificio. Los brazos de los maniquíes están en distintas posiciones.
Una de las razones por las que Dalí quiso que su museo estuviese aquí, es porque se halla situado frente a la Iglesia de San Pere, donde él fue bautizado.
El elemento más visible es la estructura de la cúpula geodésica, con 16 esculturas en ella, siendo "La Vigilia", ´la única que permanece siempre iluminada.
Aquí se hallan los distintos estilos por los que pasó el pintor: impresionismo, futurismo, cubismo y creaciones surrealistas. Hay una sala, donde pinta a la manera de otros pintores a los que admira, como pueda ser Wermeer, Picasso, Velázquez o Matisse.
También está aquí la colección privada del pintor, con obras de Duchamp, El Greco, Maruja Mallo y otros.
La parte de las ilusiones ópticas, es realmente asombrosa.
Hay una parte dedicada a Antoni Pixot.
Otra sala están dedicadas a la colección de joyas, con 37 piezas de oro y piedras preciosas.
Dalí fue un genio y eso hay que reconocerlo se entienda o no de pintura. Podrá gustar más o menos, pero no dejará indiferente a nadie. Quizás si no hubiera sido contemporáneo de Picasso, su arte se habría valorado más.
La Torre Galatea, donde vivió el pintor al final de sus días.

Vista de la fachada con los panes, los huevos y los maniquíes.
Desde luego, no se le puede negar la originalidad.
El churrusquito de pan que se repite por toda la fachada.

En la Plaza del Museo, un monolito de Wolf Vostell, con catorce televisores y rematado por una cabeza de mujer. Entre este pintor y Dalí había un pacto para intercambiarse obras en sus respectivos museos.
En la torre de neumáticos, una figura de Jean Louis Maissonier .
Foto del grupo que fuimos a ver el museo. Guineanos de pro.

Cabeza de cartón de un monstruo, regalo de Rafael Durán, que se apoya sobre un soporte de huevos con pequeñas muñecas en los ojos, y una tele en la frente.
Monumento a Francesc Pujols. Hay un olivo, un cuerpo cubierto con una toga blanca, un huevo dorado hace de cabeza, y un busto romano.

Fachada de la entrada del museo: figuras con panes y un astronauta.
El patio es sobrecogedor por la cantidad de objetos y símbolos que no da casi tiempo de mirar.En la parte central, una istalación vertical: "Cadillac lluvioso", sobre cuyo capó se yergue "La Bella Esther", de Ernest Fuchs, figura en bronce que tira con unas cadenas de la torre de neumáticos.Arriba de la torre, un esclavo dalinizado de Miguel Ángel y la barca que Dalí le regaló a Gala. La barca se sujeta con unas muletas, obsesion constante del pintor. Las gotas azules que penden de ella son preservativos pintados.