
25 de agosto de 2011
La Batalla de Trafalgar

Gravina mandaba la flota española, pero siempre subordinado al francés, cosa que no se entendía, ya que tenía mucha más experiencia y conocimientos que Villeneuve.
La flota inglesa estaba compuesta por verdaderos hombres de mar, con muchos años de experiencia y con unos barcos en perfecto estado. Al mando iba el almirante Nelson.
Las batallas navales se solían hacer con los buques dispuestos en línea (evitaré términos náuticos), ofreciendo al enemigo uno de los lados del barco que era donde iban los cañones, el otro navío se ponía en paralelo, y a darse cañonazos para desarbolar al otro y causarle el mayor daño posible. Pero Nelson sorprendió a los aliados por su forma de atacar: estos estaban colocados en línea, como la cuerda de un arco, formando la zona de fuego, la vanguardia y la retaguardia, y la escuadra británica avanzó hacia el centro de esta línea en dos columnas paralelas. Se la jugaron pero les salió bien. Teóricamente un navío que se acercara perpendicular a una línea de batalla, recibiría mucho fuego enemigo, pero tendría menos blanco y los barcos podrían disparar sólo por el lado que tuvieran a la vista, con lo cual los daños serían menores, y mientras podría colarse entre los aliados y cogerlos entre dos fuegos como así sucedió. Disparaban tres veces más rápido que los españoles.
Cuando Villeneuve vio a los ingleses, se debió de acordar de todos los santos y ordenó virar para volver a Cádiz, ante la incredulidad de los españoles, pero el que manda manda, y el poco viento hizo que dieran la vuelta muy lentamente, que casi chocaran unos con otros, descompusieran la línea y que en definitiva dejaran grandes claros que aprovechó Nelson para meter sus barcos y poder luchar así varios contra uno, rodeándolos y rindiéndolos.
Era más o menos medio día.
Los aliados que estaban en la vanguardia no apoyaron a los barcos que estaban en dificultades, a pesar de la orden de dirigirse a la zona del fuego.
Villeneuve, como vio la cosa muy negra, mandó un mensaje a todos los capitanes de los barcos, diciéndoles que hicieran lo que quisieran, con lo que el caos ya fue total.
Dumanoir, al mando de la agrupación empezó una retirada y huyó con su barco y tres más, todos franceses, sin prestar auxilio a los otros.
Al poco de empezar la contienda murió Nelson, y ordenó mientras le recogían que le taparan la cabeza para que la tripulación no supiera que había sido herido y se desmoralizara. El cadáver fue conservado en un barril de coñac para evitar su deterioro en la travesía hasta Londres.
Los cañonazos rompían maderas y piezas que saltaban como metralla sobre la tripulación que moría, era herida o mutilada. Los abordajes también fueron terribles en cuanto a bajas, y cuando un palo caía, arrastraba a los marineros que estaban en él teniendo que echarlo al mar para desprenderse del lastre que suponía para la embarcación
No daban abasto a bajar gente a la enfermería, y las naves que fueron hundidas se llevaron a todas esas personas al fondo del mar.
Quizás si Gravina hubiera tenido la flota combinada bajo su mando, habría podido variar el rumbo de los acontecimientos, ya que pensó cerrar "la cuerda del arco" por la vanguardia y la retaguardia y así envolver a los ingleses, pero Villeneuve desestimó esa táctica.
Algunos barcos volvieron a Cádiz en tan mal estado que no aguantaron el mal tiempo y se hundieron, como el Santísima Trinidad, a quien llamaban "El Escorial de los Mares". Un barco de cuatro puentes y 136 cañones. Cuando el Bucentaure se rindió todo el fuego enemigo se dirigió hacia este buque emblemático y fue apresado y remolcado hasta Cádiz como gran trofeo por parte de los ingleses, orgullosos de haber abatido el barco más grande que se hubiera construído nunca, pero no soportó el mal tiempo y se hundió.
A las seis y media finalizó la contienda.
España perdió 7 de los 15 barcos con los que contribuyó a esta batalla y murieron en ella entre otros, Gravina, Alcalá Galiano y Churruca.
El balance total en la Armada española fue de1.025 muertos y 1383 heridos.
Las playa de Cádiz se llenaron de cadáveres y despojos de los navíos hundidos, y los lugareños socorrieron por igual a heridos franceses, españoles e ingleses.
España dejó de ser la primera potencia marítima, ostentando ese honor a partir de aquí Inglaterra.
Podéis pinchar en este video
http://youtu.be/Rroa7Ks05vo