19 de abril de 2009

Ceremonia del té.(Tan Tan 4)




En el desierto saharaui la ceremonia del té es algo que merece la pena disfrutar.
Ya he comentado que cuando me invitaron a comer, nos lo sirvieron y que tanto la bandeja, como los vasos, la tetera, la caja y el capuchón de ganchillo, me lo regalaron.
Los vasitos de la foto no son los originales, porque con los años se han ido rompiendo, pero todo lo demás sigo usándolo cuando les ofrezco un té a mis amigos.
La bandeja tiene tres pies, la tetera, aunque se vea pequeñita, tiene capacidad para seis vasitos, la caja es para contener el té y la yerbabuena para aromatizarlo.
Utilizan un tipo de azúcar llamado de pilón, que es muy dura y está en bloques, por lo que es necesario un martillito para partirla.
Se pone el té en la tetera, se echa agua y se agita para lavarlo, tirando ese agua a continuación.
Se añade una piedra de azúcar, yerbabuena y agua, y cuando hierve, se sirve en un vaso, levantando la tetera un poco para que al caer se oxigene, y se devuelve el contenido a su sitio. Así varias veces y por fin se vierte ya en todos los vasitos.
El primero es "Amargo como la vida", y doy fe de que lo es.
Cuando todos han terminado, se depositan los vasos en la bandeja, sabiendo cada uno cuál es el suyo.
Se vuelve a añadir a la tetera agua, azúcar y yerbabuena y se repite lo anterior.
El segundo es "Dulce como el amor", y está buenísimo.
Cuando se acaba, se vuelve a hacer lo mismo, y se sirve el tercero, que es "Suave como la muerte".
Como el tiempo es algo que sobra en estos sitios, se disfruta sorbiendo el té y charlando.
Se me olvidaba: el vaso se coge con el pulgar arriba y el dedo corazón abajo, para no quemarse.