Bienvenidos a El mirlo de papel

Soy Varech y ando por la Red desde hace un tiempo, lo cual me produce a veces quebraderos de cabeza aunque la mayoría de las ocasiones me satisface.

22 de junio de 2010

La Guerra de Sucesión




No es mi intención dar una clase de historia, pero creo que sin unas pinceladas muy concretas, no se va a entender muy bien lo que pretendo explicar.Anteriormente dije que Carlos II era una persona enfermiza desde su nacimiento. Pues bien, como creyeron que no viviría mucho, no se preocuparon de educarlo para ser rey, pero el pobre vivió al final casi cuarenta años, dependiendo primero de su madre y luego de sus esposas. También su hermanastro Juan José de Austria tuvo sobre él una gran influencia.Al no tener descendencia, se pensó en las tres personas que podrían tener derecho a la corona española: una, descendiente de la hija de Felipe IV María Teresa, que era Felipe de Anjou, y las otras dos, descendientes de la otra hija del mismo rey, Margarita Teresa (la de "Las meninas"),José Fernando de Baviera y el Archiduque Carlos.Voy a poner los árboles genealógicos, hechos por Carmen Sanz Ayán, que aclaran mucho todo este enredo. Hay que pinchar para ver más grande las imágenes.


El del Archiduque Carlos, nieto de Ana María, e hijo de Leopoldo I, Emperador de Austria, pero de su tercer matrimonio, esta vez con la hermana de la segunda mujer de Carlos II.




El árbol de Felipe de Anjou, bisnieto de Ana de Austria (la de "Los tres mosqueteros), y nieto de María Teresa, dos infantas españolas.



El de José Fernando de Baviera, bisnieto de Ana María y nieto de Margarita Teresa, primera mujer de Leopoldo I, Emperador de Austria.



Ya hemos visto que los tres podrían ser herederos de la corona española, pero Carlos II eligió a José Fernando de Babiera, cosa que no sirvió de mucho porque murió muy joven.Descartado éste, quedaba el Borbón y el de la casa de de Austria.La segunda esposa de Carlos II, Mariana de Neoburgo (hermana de la madre del Archiduque Carlos), veía con muy buenos ojos el ascenso de su sobrino al trono español.Desde fuera se veía con cierto recelo la unión de Francia y España, por el poder que pudiera ostentar, aunque se pactó que el que fuera rey de España no pudiera serlo de Francia.A los borbones les apoyaron los españoles y a la casa austríaca le apoyó Inglaterra, Portugal y Holanda.Luis XIV no respetó algunos de los acuerdos, dando lugar a una guerra europea pero dentro de España. La Corona de Aragón apoyaba al Archiduque Carlos, y Castilla a Felipe V.Madrid fue testigo principal de las batallas y de la entradas y salidas de uno y otro pretendiente al trono. Cuando estaba bajo el mando del Archiduque, los madrileños tuvieron que dar un donativo para gastos militares, además de entregar las armas de fuego, y de no poder hablar con los partidarios de FelipeV, bajo amenaza de muerte.Pero Madrid, que siempre ha sido mucho Madrid, no se amilanó y le acosó hasta echarle, recibiendo con agrado a Felipe V.La guerra duró 12 años y terminó con el tratado de Utrech, en el que España cedió Menorca y Gibraltar. Menorca volvió a se renegociada por Carlos III y la recuperamos, pero Gibraltar......................ahí sigue en poder de los ingleses.Así fue a grandes, pero que muy grandes rasgos, la Guerra de Sucesión, y repito, no ha sido mi intención dar una clase de historia, sino aclarar un poco el lío familiar para que se entendiera el por qué un Borbón ciñó la corona española.

19 de junio de 2010

¡Socorroooooo, se me acaba la Tierra!


Cuando yo era pequeña, mi concepción del mundo era algo desmesurada. Mi mundo era la Tierra, y creía que si uno echaba a andar no llegaría nunca al otro extremo, porque las distancias eran tan grandes, que lo convertía casi en una utopía.
A veces oía decir que alguien le había dado la vuelta, y me parecía una hazaña propia de héroes de cuento, porque me imaginaba una tierra y un mar sin fin.
Ahora creo que vivimos en un mundo de chichinabo. Me está pasando lo mismo que cuando visité por primera vez Canarias: pero si enseguida estoy en el mar.
Los transportes han reducido las distancias de tal manera, que cualquier parte del planeta está a nuestro alcance ( si tenemos perras) en pocas horas, y ya no sorprende a nadie que se vaya uno de vacaciones a la conchinchina y vuelva como si nada. Hemos convertido en normal darnos un paseo por el planeta, que se dice pronto, porque es por el único sitio donde nos podemos mover los mortales, sin darle importancia, como si la cosa no tuviera trascendencia.
Pero a mí me preocupa mucho este tema.
Si cuando estoy en una isla siento claustrofobia al pensar que en unos kilómetros ya se me acaba la tierra, ahora a lo mejor me va a pasar lo mismo, pero con el planeta. ¡Y faltaba internet!
Cuando escribí el post anterior, me di cuenta de lo pequeñitos que somos... ná de ná... tan pequeños como los puntitos rojos que se ven en el mapa. ¡Qué digo! Muchísimo menos.
Si América está ya al ladito, y China, y Australia... ¡Ay, que me esta entrando claustrofobia de vivir en un sitio tan pequeño como la Tierra!
¿Y a dónde podré ir cuando se me acabe el mundo? ¡¡¡SOCORROOOOOOOOOOOO!!!!!!!
La foto es de una tienda de globos hinchables que se llama Stilae.

18 de junio de 2010

¿Contador de visitas, sí o no?

Unos dicen que sí y otros que no, como la tarara. Algunos incluso dicen que incluir en el blog un contador de visitas es algo hortera y no le hace ningún favor al autor de la página, y otros lo utilizan como propaganda comercial: a más visitas, más prestigio tendrá el sitio.
Pues a mí no me convence nada de ésto y lo pongo porque me da la gana, y porque me apetece en un mundo tan abstracto como es el de internet, saber al menos de dónde son las personas que han logrado contactar conmigo, y a través de qué post lo han hecho.
Muchas veces tengo la impresión de estar hablando en medio de un desierto y que lo que escribo no le interesa a nadie, pero cuando veo que han entrado algunas visitas, me animo.
Hasta ahora tenía un contador de Histats, que sigue estando, pero últimamente anda un poco perdido en cuestiones geográficas, y no coinciden muchos puntos con los países que han visitado el blog, así que ahora ando de pruebas con otro, pero hasta ver si me convence o no, voy a dejar el primero también funcionando, así que ahora tengo puestos dos contadores de visitas. Chula que es una, jejejeje.....
Por eso aviso: no me he vuelto majara, sino que estoy probando a ver si me compensa el cambio.
Bueno, pues después de estudiar el tema, me quedo con el primero, que éste nuevo sólo me da las visitas y la geolocalización, y soy curiosa y me gusta saber más cosas de los que accidentalmente o no os dejáis caer por aquí.

16 de junio de 2010

Fougasses

Este pan es original de La Provence y resulta muy rico. Digamos que es "más pan", o más parecido a los panes de pueblo, que los que habitualmente comemos. De corteza consistente y crujiente, y de miga con muchos ojos. Parecido a la chapata que conocemos.
Se le pueden echar hierbas, aceitunas o queso, pero yo, como era la primera vez que los hacía (pero no será la última porque el resultado ha sido muy bueno), solo he hecho el básico.
Está amasado con la técnica Bertinet, que consiste en echarle a la masa menos agua, sacarla a la mesa muy pero que muy pegajosa, y a base de meterle aire en el amasado, conseguir una masa elástica que ya no se pegue a los dedos. El resultado es un pan riquísimo.
El tiempo de levado también es menor: una hora, o una hora y media, dependiendo de la temperatura que haga donde tengamos levando la masa, y además sólo necesita uno, porque una vez transcurrido el tiempo, con cuidado se saca y le damos la forma que queramos procurando que no se escape demasiado el aire.

Ingredientes:
500 grs. de harina de fuerza
350 ml. de agua
2 sobres de levadura de panadero deshidratada, o el equivalente fresca
2 cucharaditas de sal

Preparación:
Se mezcla en un bol la harina con la levadura. Si es fresca, desmenuzarla bien con los dedos, mezcándola con la harina.
Se añade la sal procurando que no entre directamente en contacto con la levadura, y poco a poco el agua; mientras, con una rasqueta de panadero (o una tarjeta de crédito en desuso), lo vamos mezclando todo. En el video que os pongo de ve muy bien.
Lo sacamos a una superficie para trabajarla y vamos golpeando la masa, hasta que consigamos la textura adecuada: elástica y nada pegajosa.
Ahora ponemos un poco de harina en la mesa y encima la masa, que doblaremos hacia el punto central varias veces y con la que al darle la vuelta tendremos una masa preciosa dispuesta para levar. Importante, enharinar el cacharro donde se vaya a poner, para que se pueda sacar luego sin problemas. La dejamos ahí tapadita y sin corrientes más o menos una hora y cuarto u hora y media.
La sacamos con cuidado de no quitarle el aire y hacemos la forma de pan que queramos. Las fougasses son triángulos (me han salido siete), a los que se les hace con la parte larga de la tarjeta o la rasqueta un corte central sin llegar a los bordes, y con la parte más corta, se hacen cortes en los extremos. Muy importante poner harina debajo para que no se nos desbaraten mucho al cogerlas y ponerlas en la placa del horno.
Si queremos hacer una chapata, simplemente le daremos la forma, que prácticamente la tiene ya hecha, y la pondremos en la placa del horno enharinada.
Horno precalentado a 210ºC si es posible con aire solo, unos doce o quince minutos.
En este video, Bertinet está haciendo un pan dulce, con huevos azúcar y leche, pero la técnica de amasado es la misma que para el pan normal.

http://www.gourmet.com/magazine/video/2008/03/bertinet_sweetdough










13 de junio de 2010

¿Te gusta mi sonrisa? Jajá jejé, jijí

Me acabo de levantar, me he lavado los dientes con una pasta que me ha dejado los dientes blanquísimos, y me he enjuagado con un colutorio que automáticamente me ha lanzado a la cara un roción de mar. Y aquí sigo tan contenta, porque gracias a la fibra que tomo por la mañana, ya he hecho mi caquita, como puede adivinarse por lo feliz que me encuentro. Mi desodorante marino me ha llevado en una ola y he sentido el frescor del agua salada en mis axilas, previamente depiladas y a las que le han salido unas plumas, que no sé si soy un ave o un mamífero. Y seguro que a juzgar por la vitalidad que emano, no siento escozor en mis muslos, porque soy precavida y me he puesto Labocane, con lo cual ya puedo abrir y cerrar las piernas las veces que quiera sin miedo al roce de mi amplio pantalón... pero no creed que estoy navegando, no, que me veis así porque me he tomado una leche que te lleva inmediatamente a un barco, y en unos momentos saltaré desde la cofa al agua, sumergiéndome en las cristalinas aguas del Mediterráneo. Y todo ello sin temor a que la regla me estropee el día, aparte de por edad, porque llevo un tampón supersónico que huele a nube, y ni se nota ni traspasa, pero se siente, porque es ponérmelo y empiezo a volar y a dar gracias a la naturaleza por haber nacido mujer y tener cada veintiocho días esta bendición del cielo, que es la menstruación. ¡Que se jodan los hombres!
Cuando miro los anuncios me quedo pensando muchas veces, hacia qué colectivo de personas van dirigidos, y yo misma me contesto: a una legión de idiotas abducidos por unas imágenes y unas palabras que pocas veces tienen que ver con el producto que presentan. Y si ese colectivo es de mujeres, entonces se nos supone ya un grado de idiotez mucho más alto y se nos intenta tomar el pelo de forma descarada, porque se piensa que estamos locas por escapar de nuestra cotidiana realidad. Esta última frase me ha quedado tan cursi, que sería digna de un anuncio de lavadoras, por lo menos.
Ese campo, con el trigo acamado por el viento, a cámara lenta, con el sol filtrándose y la señora corriendo con falda ibicenca vaporosa, y mejor con pamela florida... eso sí, siempre delgada y rubia.
O esa mujer con el ceño fruncido, esta vez con el pelo corto y castaño, señal de su anodina vida, que trapo en mano lo suelta enfadada y de pronto se queda extasiada ante un señor que se le aparece prometiéndole que a partir de ese momento él va a encargarse de todo.
Por no hablar de lo guapísima y delgadísima que me voy a quedar si mi tránsito intestinal se aligera, influyendo también en mi carácter. Dónde va a parar si salgo a la calle habiendo visitado ya el WC. El cambio que se me nota es bestial y todos sabrán por mi cara si hice o no caca. Ahora entiendo por qué en el metro va la gente tan amargada por las mañanas: están estreñidos.
¿Y las bebidas que te transportan a otros lugares con sólo beber un sorbo? Viajar más barato es imposible y encima la diversión está asegurada por lo felices que se ve a todos los que van saltando y corriendo a mogollón. Incluso te dan tabla de surf.
Hasta la señora de la hemorroides, que las sufríe en silencio, cambia de cara cuando le encogen y se siente mucho más activa y generosa con los seres humanos que se encuentra por la calle. Con qué poco se puede alcanzar la máxima felicidad.

Y es que la publicidad es el mundo de Pumby: todos seremos mejores, más felices, más delgados, más guapos; y nuestro entorno, si consumimos los productos que nos meten por los ojos, será más verde, con todos los días soleados; nada más abrir las ventanas veremos las montañas, oiremos el murmullo del agua del río, que casualmente pasa por delante de nuestra casa, oleremos el aroma de las flores, y un perrito perfectamente peinado vendrá ladrando a nuestro encuentro. Mientras, nuestra pareja, que estaba esperando a que nos despertáramos, nos habrá hecho un desayuno equilibrado, nutricionalmente hablando. ¡Qué bonito! Y sobre todo, qué fácil.

¡Qué gilipollez!

Muy bien por la campaña que está llevando a cabo un centro comercial, y que deja en un absoluto ridículo toda la parafernalia que montan los publicistas para vendernos sus productos.

10 de junio de 2010

Coliflor en ensalada (Apto Montignac)

Ahora que vienen los calores, un primer plato como éste nos vendrá de maravilla. Se puede hacer por la mañana y dejarlo en el frigorífico hasta la hora de comer.

Ingredientes:

Una coliflor
Tomates
2 huevos
2 cebolletas
aceite, vinagre y sal

Hervimos la coliflor con sal, pero no demasiado tiempo, para que podamos sacarla entera a la fuente. Si no sale, pues la arreglamos un poco.
Ponemos los huevos a cocer.
Hacemos una vinagreta con la cebolleta cortada muy menuda, las yemas de los huevos cocidas, el aceite, el vinagre al gusto y la sal. Batimos la mezcla un poco para que emulsione.
Disponemos en la fuente la coliflor, el tomate alrededor, y por encima la vinagreta procurando que quede todo bien regadito.
Por último se pone por encima la clara de huevo cortada en trocitos, y se adorna como queramos.
Admite también perfectamente un picado fino de pepinos, cebolleta, pimiento y tomates, con la vinagreta. Como el salpicón que a veces le ponemos a los mejillones.
¡Que os aproveche!

8 de junio de 2010

El Ramadán


Hoy voy a tocar un tema algo delicado, como siempre con el máximo respeto, pero también con mi opinión sincera.
Una de las cosas que más llaman la atención al extranjero que reside en un país musulmán, es el mes de Ramadán, noveno mes del año lunar, en el cual, voluntariamente se ayuna durante todo el día hasta la puesta del sol, cuando la voz del almuecín se escucha a través de los altavoces de las mezquitas.
Son días de oración, de perdón, de sacrificio... digamos que la gente es "mejor". A mí me recordaba más o menos como aquí al llegar la Navidad, fechas en las que todos nos sentimos más solidarios, tolerantes, generosos y felices.
Están obligados a ayunar los musulmanes adultos, hombres o mujeres, pero en el caso de estas últimas, no pueden hacerlo si están con la menstruación, el puerperio, embarazadas o amamantando un niño.
No ayunan los enfermos mentales, ni los menores, ni los ancianos débiles.
Los que estando obligados al ayuno, no pudieran llevarlo a cabo en esos momentos por diversas circunstancias (caso de las mujeres en las circunstancias que he citado), están obligados a recuperar esos días. Asimismo, en otros casos, lo que se hace es dar de comer a un pobre en compensación, por cada día que no hayan ayunado.
La gente manda comida a las mezquitas cercanas para que los pobres que acudan allí al ponerse el sol, puedan comer.
Recuerdo que las familias ahorraban todo el año para poder disponer de todo lo necesario en esas fechas. Por ejemplo, los guisantes se compraban en unos sacos grandísimos.
Yo no he visto cantidades semejantes de comida como en esos días. No tenía que guisar, porque me traían mis vecinas de todo: el cuscús, la chorba, el cordero, zel.labía...
Durante el día no se veía comer a nadie por la calle, y aunque tuviese muchas ganas de pegarle al pan un mordisco, también me abstenía de hacerlo por respeto. Eso sí, las cocinas echaban humo, nunca mejor dicho, preparando los platos que se iban a consumir por la noche.
Muchas veces la hora de empezar a comer me cogía en la carretera, que estaba totalmente vacía y con un silencio sobrecogedor. Era empezar a rezar el almuecín, y parecía que se trasladaba uno a otra dimensión. Es lo que más me impactó: el silencio.
Y las familias empezaban a comer y beber todo lo que habían estado preparando durante el día. Luego se veían todos los niños por la calle, señal de que el matrimonio estaba "a lo suyo". Después, todos juntos iban a bailar en las múltiples plazas que tenían una orquesta árabe tocando, y empezaban las visitas a los familiares...y seguían comiendo. Recorrían las mezquitas, otra vez a bailar, a comer...
Y así hasta la salida del sol, en que se acostaban.
Cuando en Madrid visité la mezquita de la M30, nos contó el guía, que los musulmanes, en Ramadán están extenuados de no comer y que es un sacrificio muy grande, a lo que yo le contesté que a mí no me parecía que estuvieran en baja forma por esa razón, sino por el trajín que se traen toda la noche, y al otro día, claro, están que se caen de sueño y de cansancio.
Por otra parte, los extranjeros tampoco pegaban ojo por la noche con tanto jolgorio, y al otro día todos tenían que estar en su puesto de trabajo.
Y conforme avanzaba el mes, la cosa se agravaba porque cada vez estaban más cansados.
Ellos consideran que estar sin comer todas esas horas, les "depura" el organismo, cuando en realidad es un trastorno muy estresante para el cuerpo, trastocar las hora de comida-digestión.
Yo lo cuento como lo viví, y creo que durante el Ramadán comen tres veces más que en cualquier otra época, y que se divierten más que nunca. ¿Cansancio? Sí, de tanto trote nocturno.

6 de junio de 2010

Mi lugar favorito

El miércoles por la tarde, así de pronto, se nos antojó irnos al cámping a pasar unos días, concretamente hasta hoy domingo.
Cuando digo cámping, tengo que aclarar que no es una instalación muy del tipo que nos viene a la mente, sino algo más cómodo. Para empezar no hay tiendas ni caravanas. Todo son casitas o mobil-home.
Hace muchos años, como treinta y uno, si no me falla la memoria, teníamos una roulotte pequeñita y con ella nos movíamos en verano, permaneciendo en un cámping de la sierra de Madrid el resto del año. Poco a poco fue madurando la idea, y decidimos entre 26 socios comprar un terreno y hacernos uno privado. La idea resultó genial, y tantos años después sigue siendo uno de mis lugares preferidos. Tenemos salón, pista polideportiva, piscina y las instalaciones propias, como los fregaderos, lavadoras, o los sevicios y duchas.
Poco a poco las caravanas fueron dando paso a las casitas y con ello aumentó nuestra comodidad.
Aquí rompí aguas un once de abril y me tuve que ir para casa a toda prisa, pero a los ocho días justos, mi niña ya estaba en el cámping disfrutando del sol y del aire de la sierra, y aquí la bauticé y lo celebré con todos.
Yo tengo una mobil-home de ocho por tres metros, en la que no me falta de nada: calefacción, termo de agua caliente, frigorífico, horno de aire, microondas, agua y lo que es más importante en un sitio así, mi cuarto de baño está conectado a la red general, por lo que no tengo necesidad de utilizar los servicios públicos.
Por orden de inscripción elegimos la parcela y después de tantos años han mejorado bastante, estando muy bien cuidadas la mayoría, y algunas espectaculares. La mía es discreta, pero me gusta. Tengo un olivo a la entrada, que me ha dado muchos problemas este finde porque le tengo alergia a las flores que echa, y este año está llenito.
Cuando más me gusta ir es entre semana, o en puentes donde no va mucha gente, porque es impagable que te despierten los pájaros y el silencio y la paz que se respira.
Voy a enseñaros alguna foto:

Esta es la entrada a mi parcela, con mis plantas... y mi olivo cuajadito de flores... ¡¡¡Atchíííííííísssssssssssssssss !!!!!!
Aquí el Capitán y su tripulación nos dan la bienvenida junto a los pajarracos del cedro.

Nada más entrar, un teléfono de un dragaminas, por si hace falta alguna conferencia.

Aquí saben las cervezas, casi como en la Plaza de Santa Ana.

Otro rinconcito de mi jardín. Las lilas están ya pochas, pero las he tenido a montones y con un olor...
Al otro lado de la valla, las vacas, junto a la rueda del timón, como pedro por su casa. Más de una vez he visto nacer ahí mismo los ternerillos.
La terraza es estupenda para tomar el sol en invierno o el fresco en verano. Cuando vienen los niños, como por ejemplo el sábado pasadi, pongo una piscina hinchable y se lo pasan en grande.

Las fotos son un poco antiguas, pero las iré cambiando a medida que las vaya renovando.
Como se ve por el felpudo, es la entrada. Una puerta (la del espejo), que aquí está descorrida, se puede correr y dejar el salón independiente del resto.
La mesa de comedor que se ve y los dos sofás, forman una cama de matrimonio, para cualquier imprevisto. Generalmente a las visitas les encanta el sitio y si pueden se quedan. Cómo no, la silla del Capitán. Toda la casita está decorada con temas marineros.

El salón forma una U y es muy confortable y cálido. Esa tele ya no está, jejejejejej...

Otra parte del salón.
Y volviendo a la entrada, podemos ver al fondo las dos habitaciones. En la parte ancha que hay en el centro se encuentra, a la derecha la cocina, y a la izquierda el servicio.

Aquí se va viendo un poco mejor: la puerta de la izquierda es la del servicio.

Y aquí lo tenemos. No se ve porque no tengo sitio desde donde hacer la foto, pero me explico: al entrar, a la izquierda, la ducha, con el ancho normal de todas, y justo detrás, de la pared de la ducha, la taza del WC. En medio la ventana con el toallero, y a la derecha un mueble con el lavabo y un armario de baño.

Enfrente del baño, la cocina, que es una monada como puede verse. No le falta de nada, y aunque no se ve, hay a la izquierda una columna con estanterias, horno y microondas.

Aquí una habitación con dos literas, cuya puerta corredera la separa de la cocina.

Y por último mi habitación, cómo no con temas marineros. El ojo de buey lo puso mi Antonio nada más comprar la casita, y las lamparillas la hice yo de cartas náuticas. Las fotos que se ven son de algunas navegadas.

Y para terminar, la piscina, que este fin de semana ya la hemos puesto en marcha, y la zona de los niños. Espero que os haya gustado mi rincón.


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