Bienvenidos a El mirlo de papel

Soy Varech y ando por la Red desde hace un tiempo, lo cual me produce a veces quebraderos de cabeza aunque la mayoría de las ocasiones me satisface.

13 de septiembre de 2012

Canción para una historia de amor

Cuando mi hija Marina se independizó, arregló su casa con bastante buen gusto, e hizo un cuadro para el salón muy personal y con un resultado que me agradó mucho.
Sobre blanco pintó la espiral central, más tarde el círculo rojo y luego el naranja, repartiendo en todo el espacio la letra de una canción con su propia letra, que a mí me parece una preciosa declaración de amor.


Llenamos el caldero
de risas y salero
con trajes de caricias rellenamos el ropero.

Hicimos el aliño
de sueños y de niños
pintamos en el cielo la bandera del cariño.

Las cosas se complican si el afecto se limita a los momentos de pasión.

Subimos la montaña
de riñas y batallas
vencimos al orgullo sopesando las palabras.

Pasamos por los puentes
de celos y de historias,
prohibimos a la mente confundirse con memorias.

Nadamos por las olas de la inercia y la rutina, con la ayuda del amor.

Vivimos siempre juntos,
y moriremos juntos,
allá donde vayamos seguirán nuestros asuntos.

No te sueltes la mano
que el viaje es infinito,
y yo cuido que el viento no despeine tu flequillo,

Y llegará el momento que las almas se confundan en un mismo corazón.

7 de septiembre de 2012

He rizado el rizo


Ya dije que había desinstalado el juego "Apalabrados" del móvil, porque en dos días no pensé en otra cosa que no fuera buscar palabras para sumar puntos. Reconozco que lo cogí a saco y que para empezar me enfrenté a ocho jugadores a la vez, lo cual me quitó mucho tiempo para otras cosas.
Pero mi hija Marina me retó y allá que fui otra vez.
En esas me solicitaron para una partida y me apeteció, por lo que acepté. Empezamos a jugar y me resultaba muy difícil poner alguna palabra en el tablero.Una y otra vez me las daba por inválidas, cuando eran palabras de uso común. Mientras, mi contrincante hacia lo que podía. Hasta tres mensajes le puse diciéndole lo que estaba pasando y ni a uno solo me contestó, así que seguí la partida, que se prolongó, porque solo eran dos o tres jugadas por día ya que no quería quedarme pegada al teléfono como la vez anterior. Algunas palabras de las que ponía las conocía, pero otras no tenía ni idea de lo que significaban. Las alarmas me empezaron a saltar cuando puso "Alp" o "Hic", y ya estuve buscando una solución a lo que estaba pasando.
¡Mecachis en la mar! ¡Si está poniendo palabras en inglés!
Y entonces, a la mitad de la partida, me doy cuenta de que que estábamos jugando en inglés, y veo la banderita, en la que no me había fijado. Cambió todo. Lo primero que hice fue localizar el scrabble word finder y empezar a jugar en un idioma del que no tengo la más remota idea. A partir de ahí la partida se puso interesantísima, porque no solo tenía un buscador de palabras, sino que además tenía que posicionar las fichas en el tablero cruzándolas con otras que no sabía si tenían o no sentido. Iba probando y sonaba la flauta.
Mi contrincante era muy bueno y de hecho me chafó con una sola letra una jugada definitiva para machacarle.
Íbamos muy justos de puntuación, pero al final ¡Gané! Gané una partida en inglés cuando no sé decir otra cosa que "yes".
Ha sido muy gratificante para mí y me da muchísima risa, porque el famoso juego está lleno de trampas y de tramposos, y la prueba es que se puede ganar teniendo "0" vocabulario.
Lo dicho: me quedo con las fichas.

5 de septiembre de 2012

Tortada de Elche


Ha sido el cumpleaños del Capitán, y le hice la tarta que más le gusta, que no sé por qué la llaman de Elche, cuando la hemos comido siempre en la Vega Baja. Tiene la particularidad de que prácticamente no lleva harina, y tampoco lleva levadura.
Cuando en mi casa se habla de tortada, todos pensamos en esta.

Ingredientes para el bizcocho de media docena:
6 huevos
180 grs. de azúcar
1/4 de almendra molida, pero que tenga trocitos, que le da gracia.
3 cucharadas de maizena.

Preparación:
Se baten las claras a punto de nieve, y cuando estén firmes se le agrega poco a poco la mitad del azúcar y se reserva.
Se baten también las claras con la otra mitad del azúcar.
Mezclar en un bol la maizena con la almendra.
Añadir las yemas a las claras y mezclar con cuidado, e ir añadiendo poco a poco la almendra con movimientos envolventes para que no se bajen.
Engrasar un molde y verter la mezcla.
Previamente hemos calentado el horno a 200ºC y cuando lo vamos a meter lo bajamos a 180ºC y lo tenemos unos 40 minutos. Pinchamos con una aguja, y si sale seca, pues ya está cocido.

Cuando esté fuera del horno, se deja en el mismo molde.
Se hace un almíbar con dos vasos de azúcar y uno de agua, y se vierte caliente sobre el bizcocho para que empape bien.
Se deja si es posible toda la noche melando.

Al día siguiente lo volcamos sobre una fuente y lo decoramos con merengue, que puede ser el normal, o el italiano. Si no os gusta demasiado dulce, lo hacéis con el normal. Con el soplete le damos unas pasadas y nos queda ya de lujo.

Hay un video en internet que la explica clarísimamente, y la he hecho con esta receta. No sé cómo se llama la autora, pero la felicito.



4 de septiembre de 2012

¿Quieres cocido con pelotas?

Hace unos años, cuando yo me estaba preparando para sacarme el PER, pensé que antes del examen tenía necesidad de estar dentro de un barco y preguntar todo lo que se me antojara por si caía en las preguntas. Entonces pensé en el que Iñigo Sáinz de Baranda tenía en la presa del Atazar, y le llamé por teléfono para quedar un fin de semana. Era invierno y por allí suele hacer mucho frío, así que se me ocurrió que podía llevarme un cocido con pelotas para comer allí en el salón del Club Náutico de Cervera. Se lo dije y le pareció estupendo.
Pero... se lo pregunté en el foro de La Taberna del Puerto, y a más de uno le apeteció la idea, con lo cual se fueron sumando. Yo me decía "Bueno, solo es cuestión de echar un poco más".
Cuando ya iba la lista por unas treinta personas, alguien me dijo que si quería echarme atrás no tenía mas que decirlo, pero yo contesté que de eso nada. Que comeríamos todos cocido con pelotas. Así fue creciendo la cosa, hasta que la noche anterior me volvió a llamar Iñigo y me dijo que se le había olvidado decirme que los capataces de la presa también vendrían a comer.
.-Vale. ¿Cuántos son?
.- Carmen Pilar, son ocho.
Y entonces mi cabeza empezó a trabajar para salir airosa del trance, porque éramos cincuenta.
Dias antes había estado en Torrevieja y le encargué a un carnicero de confianza cincuenta pelotas, dos kilos de yemas, veinticinco morcillas de cebolla, una pava negra, tres pollos de corral, tres kilos de morcillo, manitas y huesos.
Por la noche dejé preparadas en bolsas las cuatro mezclas para las ollas, y a las seis de la mañana las puse en marcha, con las patatas, batatas, garbanzos y apio.
A las nueve ya estábamos en la Plaza de Castilla con las cuatro ollas en el maletero, y nos fuimos camino del Atazar.
En el club había una gran chimenea central con ascuas donde calentamos la comida.
Maria José, Altair, Leopoldo y yo, algo cansados, pero encantados.
De frente una magnífica persona: Bluewite.
Kumi, Gorgor, Any, Chifle y la persona con los ojos más bonitos que he visto nunca.
El de los ojos bonitos, Altair, y otro amigo.
Iñigo, Brontolone y otros amigos, dando cuenta de la comida.
Miaphai sonriendo de frente, Marga de espaldas y algún amigo más.
Iñigo repartiendo .
Any y Chifle delante de una de las fuentes de patatas.
Fue un día para recordar, por el reto que supuso para mí hacer un cocido con pelotas para cincuenta personas y por lo bien que lo pasé.
Abrazos para todos.

2 de septiembre de 2012

Empieza la normalidad

Y he de confesar que me encanta.
Por razones que no vienen al caso he estado fuera dos meses y hoy por fin ya vuelvo para quedarme, y entre otros muchos planes para este año, uno de los principales es el de poner al día el blog, que lo tengo bastante parado por falta de internet donde me encontraba. En ocasiones conectaba el módem, pero me desperaba por la lentitud y la mayoría de veces desistía.
Como no podía conectarme, le he dedicado más tiempo al teléfono y he jugado a lo que ya llevaba años jugando de forma física: el intelect, scrabble, palabras cruzadas, o como se diga en cada sitio. Ahora está de moda y se llama "apalabrados". Aviso que es sumamente adictivo. Jugué con una persona que llevaba ganados más de quinientos y había perdido más de doscientos, pero a mí me parece bastante tonto jugar sin límite de tiempo y con montones de sitios donde enviando las letras que tienes, te forman las posibles palabras para que las pongas. Vamos, que puedes responder a la semana si quieres, después de haber escudriñado letra a letra todo el tablero, y lo peor es que llegas a la conclusión de que ni tu contrincante ni tú, saben el significado de los "palabros" que se encuentran en esos buscadores.
Muy diferente es el juego con las fichas, en el que el tiempo apremia, y donde las palabras, salvo que se sea muy erudito, son conocidas por todos.
Decididamente me quedo con el de toda la vida.

15 de agosto de 2012

Cincuenta sombras de Grey


Mis hijas me han regalado este libro por mi cumpleaños, y la verdad es que aun siendo erótico, me mondo de risa. Muchísimas mujeres lo han leído y lo leen, pero no lo dicen. Cuando vaya en el metro y vea a las señoras leyendo un libro forrado, ya sabré cuál es, jajajajajajaja...
¿Su título? "Cincuenta sombras de Grey", el primero de una trilogía. La autora se está haciendo de oro.


9 de agosto de 2012

Tarta de zanahoria y coco


Esta tarta me apetecía mucho hacerla, ya que fue de los primeros dulces que intenté hace muchos años. Es la clásica de una merienda, porque no empalaga y está rica. Recuerdo que a mis hijas les encantaba, y está mucho mejor de un día para otro, porque los sabores se intensifican más.
Yo creo que ya todo el mundo la conoce, pero por si hay alguien por ahí todavía despistadillo, ahí va la receta.

1/2 kilo de zanahorias
200 grs. de coco rallado
175 grs. de azúcar
10 suizos o bollos de leche. Más rica con suizos.

Preparación:
Limpiamos las zanahorias y las ponemos a cocer hasta que estén blandas. Las pasamos por el pasapurés y las ponemos en un bol.
Ahí añadimos el coco (reservando un poco para la decoración) y el azúcar removiendo bien.
Cortamos los suizos en tres longitudinalmente.
Ponemos una primera capa de suizos, que como es la que se verá, procuraremos que sean todos los trozos de la parte de arriba. Capa de crema. Capa de suizos. Capa de crema y por último capa de suizos.
Apretamos bien con las manos y ponemos encima un plato con peso. A la nevera hasta el otro día.
Desmoldamos y decoramos.
¡Que os aproveche!

7 de agosto de 2012

Turquía. Capadocia-Estambul




Salimos a las siete de la mañana de la Capadocia camino de Estambul. Nos esperaban muchas horas de autobús, aunque el hecho de ir solo quince personas, facilitó bastante el acomodo en los asientos.
Yo me dejé a mano el "kit sueño" y descansé bastante en el trayecto. Saqué los tapones de los oídos, el antifaz, la almohada hinchable, y a dormir hasta que llegamos al Lago Salado.
Es el uno de los más grandes y en verano se puede andar por encima de la sal. Nosotros no lo vimos así, porque era abril y todavía no se había evaporado lo suficiente.
Al bajar del autobús casi nos secuestran los de las tiendas de cremas. En un momento uno nos echó algo que parecía aceite con sal, de ahí pasábamos a otro que nos limpiaba con kleenex, luego otro te llevaba a un grifo para lavarte las manos, y por fin te daban algo para secarte. Pero todo esto antes de poder decir cualquier palabra. Y ya no cuento nada de los que te intentaban vender la crema.
Vamos, que al lago pasamos ya de lo más suaves. Tomamos un zumo de granada y otra vez emprendimos la marcha.

Llegamos a Ankara y fuimos a ver el Museo de las Civilizaciones. Sinceramente me esperaba otra cosa, porque es bastante pequeño y me aburrió horrores. Creo que esas dos horas que pasamos por allí podíamos haberla evitado y haber llegado antes a Estambul que era lo que nos interesaba.
Ankara es una ciudad que me pareció bastante fea, pero estaba en la ruta y no hubo más remedio que parar. Comimos bastante bien en un restaurante estupendo.

Y por fin, después de muchas paradas, llegamos a Estambul, entrando por el puente del Sultan Mehmet, con un tráfico terrorífico. El hotel Oran está en la zona de Beyazit, cerca del tranvía. Quizás algo antiguo, pero bastante aceptable y en muy buen sitio.
Nos dimos una ducha y salimos a cenar. La oferta era apabullante, pero optamos por un pequeño restaurante, y en la terraza nos comimos el mejor kebab que habíamos probado nunca.
Durante nuestra estancia en Estambul, no estuvimos sujetos a ninguna excursión, y llevábamos más o menos previsto lo que queríamos hacer. Teníamos poco tiempo y muchas cosas por ver.