12 de enero de 2010

Casi no llego


Esta tarde por fin he podido volver de Alicante.
Como ya sabéis, por motivos familiares he tenido que ir casi todas las semanas, y el día siete, temiendo el fatal desenlace, que finalmente se produjo, nos marchamos a media mañana, acompañándonos todo el trayecto la nieve, la lluvia y el viento.
En tierras levantinas no mejoró nada la cosa, al contrario, ya que las rachas de viento se hicieron más fuertes y el frío húmedo calaba hasta los huesos, haciendo que la sensación térmica se sintiera más baja de lo que era. Aun así, cinco grados en Alicante es casi histórico.
No he pasado más frío en mi vida.
Llevamos desde anteayer intentando volver a casa, pero las predicciones eran malísimas y no nos atrevimos a salir hasta hoy.
No ha nevado, pero sí que hemos visto todo el tiempo un manto blanco, nos ha caído toda el agua del mundo, y la niebla nos ha hecho muy difícil la circulación.
Pero bueno, ya estamos en casita.
Mañana seguiré, que estoy rendida.